Abrir una tienda online: qué pagas antes de vender, cada mes y en cada pedido

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David Nogués delante de tarjetas PLATFORM, DESIGN y PAYMENTS que llevan a una tarjeta BUDGET

Cuando alguien pregunta cuánto cuesta abrir una tienda online, casi siempre espera un número. El problema es que el número que le dan suele ser el del proyecto web: el diseño, la plataforma y el montaje. Es una parte real del coste, pero no es el coste. La tienda cuesta dinero cada mes aunque no venda nada, y cada pedido tiene un gasto propio que nadie pone en el presupuesto inicial.

Aquí no encontrarás una tarifa, porque una cifra general no serviría para tu tienda. Encontrarás cómo se descompone el coste en tres cuentas, qué tarifas públicas de terceros ya puedes consultar, qué cambia según la plataforma y qué casi nunca aparece en un presupuesto.

Respuesta corta: abrir una tienda online tiene tres costes que hay que sumar por separado. El primero se paga una vez, antes de vender: plataforma, diseño y desarrollo, catálogo, integraciones, textos legales y medición. El segundo se paga cada mes, vendas o no: alojamiento o suscripción, módulos y aplicaciones, mantenimiento y dominio. El tercero se paga en cada pedido: comisión de cobro, envío, embalaje y devoluciones. Un presupuesto que solo incluye el primero no es el coste de la tienda, es el coste de la web.

Tres cuentas que suelen llegar mezcladas

La confusión más habitual no es pagar demasiado, sino comparar cosas que no se pueden comparar: un importe cerrado por «la tienda», una cuota mensual, un precio de plan y unas comisiones del banco. Son piezas del mismo coste, pero viven en calendarios distintos.

  • Una vez

    Lo que se paga por tener la tienda lista para vender: la plataforma y su puesta en marcha, el diseño, el desarrollo, la carga del catálogo, las integraciones con el resto del negocio, los textos legales y la medición.

  • Cada mes

    Lo que se paga para que la tienda siga abierta: alojamiento o suscripción, aplicaciones y módulos con cuota, mantenimiento, seguridad, copias, dominio y correo. No depende de las ventas.

  • Cada pedido

    Lo que se paga cada vez que alguien compra: la comisión de la pasarela de pago, el transporte, el embalaje y, cuando la hay, la devolución. Crece exactamente al mismo ritmo que las ventas.

Esta separación cambia las decisiones. Una cuota mensual baja puede ir con comisiones por pedido más altas, y al revés. Una tienda que vende mucho y con tickets pequeños sufre sobre todo la tercera cuenta; una que vende poco y caro, la segunda. Si sabes cuál te pesará más, sabrás dónde ahorrar y dónde no.

Si todavía decides si vender online tiene sentido, empieza por nuestra visión general sobre qué es el comercio electrónico y qué necesitas antes de vender. Aquí partimos de que ya has decidido abrir.

Antes de la primera venta: lo que se paga una vez

Esta es la cuenta que todo el mundo presupuesta, pero a menudo a medias. Hay seis partidas que deben estar, aunque alguna sea pequeña o la hagas tú.

Plataforma y puesta en marcha

Hay plataformas de código abierto que no cobran licencia: WooCommerce se presenta como una plataforma de código abierto para WordPress con el núcleo sin coste y extensiones sin cargo o con precio, y PrestaShop ofrece la descarga del código fuente para que instales la tienda por tu cuenta. Que el software no se pague no significa que la puesta en marcha no cueste: alguien tiene que instalarla, configurarla y dejarla segura. Las plataformas de suscripción incluyen el servidor en la cuota, pero también piden configuración. Si quieres el detalle de una plataforma concreta, nuestra guía de PrestaShop desglosa adónde va cada partida en esa tecnología.

Diseño y desarrollo

Es la partida con más diferencia entre presupuestos, y tiene una explicación: «diseño» puede significar elegir una plantilla y cambiarle colores y logotipo, o puede significar pensar cómo compra tu cliente, qué información necesita en la ficha y cómo se llega al pago con el mínimo de obstáculos. Las dos son legítimas, pero no son comparables. Además del diseño, está el desarrollo: funcionalidades que la plataforma no trae de serie, como tarifas para profesionales, configuradores de producto, venta por suscripción o varios idiomas y monedas. Cada una hay que construirla y, sobre todo, mantenerla. Si quieres ver qué hacemos en diseño web, lo tienes en la página de diseño web para empresas.

Catálogo: fotos, fichas y datos

Es la partida que más se subestima. Un catálogo no es subir productos: es decidir cuáles salen el primer día, hacer fotografías que expliquen el producto, escribir fichas que respondan las dudas de quien no puede tocarlo, ordenar las variantes (tallas, colores, formatos) y tener los datos limpios: referencias, códigos de barras, pesos y medidas. El peso y las medidas deciden el coste del envío, y los identificadores son los que usan los catálogos de Google para mostrar el producto. Si tienes cientos de referencias, el coste de esta partida puede superar el del diseño.

Integraciones con el resto del negocio

Si la tienda online convive con una tienda física, un almacén o un programa de gestión, alguien tiene que decidir cuál es la fuente de referencia del stock y de los precios. Conectar la tienda con el programa de gestión, con el transportista o con la contabilidad ahorra horas cada semana, pero es un desarrollo con un coste de entrada. No conectarlo también cuesta: en horas copiando pedidos y en ventas de productos que ya no estaban.

Textos legales y condiciones de venta

Aviso legal, condiciones de contratación, política de devoluciones, privacidad y cookies. Hay plantillas para todo, y aquí mucha gente ahorra mal: las condiciones de venta son el contrato con tu cliente y tienen consecuencias económicas, como veremos en las devoluciones. Esta partida no la hace una agencia de marketing; la hace un profesional jurídico, y hay que presupuestarla aparte.

Medición desde el primer día

Analítica, seguimiento de los pedidos, origen de las visitas y consentimiento de cookies bien conectado. Suele ser una partida pequeña comparada con el resto y es la única partida que no se puede recuperar: los datos de los primeros meses que no captures, no los tendrás nunca, y sin ellos no sabrás qué canal trae pedidos. La forma de montarla la tienes explicada en la página de analítica web y tracking.

Cada mes, vendas o no

La segunda cuenta es la que decide si la tienda aguanta los meses flojos. Son costes fijos: la tienda los paga el mes que vende mucho y el mes que no vende nada.

Alojamiento o suscripción. En una plataforma de código abierto, el servidor lo contratas tú, y un servidor dimensionado para tu catálogo se nota en la velocidad de los días de más tráfico. En una plataforma de suscripción, la cuota incluye el servidor, pero el precio depende del plan y del país: consulta siempre la página oficial de precios de la plataforma, como la de planes de Shopify, desde el país donde vas a facturar, porque la moneda y los importes que verás pueden cambiar según desde dónde la consultes.

Aplicaciones y módulos con cuota. Aquí es donde más crece el coste mensual sin que nadie lo decida del todo. Cada funcionalidad que no trae la plataforma se resuelve con una aplicación o un módulo: reseñas, filtros, facturas, envíos, traducciones, recuperación de carritos. Muchas tienen cuota mensual: una a una parecen pequeñas; sumadas al cabo de un año, no. Antes de instalar una, pregúntate si la necesitas para vender o solo porque la tenía otra tienda.

Mantenimiento y seguridad. Actualizaciones del núcleo, de los módulos y del tema, copias de seguridad, certificado, revisión del envío de correos de los pedidos y respuesta cuando algo falla. Una tienda que no se actualiza no ahorra: acumula el coste para pagarlo de golpe. Lo explicamos con detalle en el artículo sobre por qué no es opcional mantener actualizado WordPress, que vale también para una tienda WooCommerce.

Dominio y correo. Son las partidas más pequeñas, siempre que el dominio esté a nombre de tu empresa y no de quien te hizo la web: comprobarlo cuesta un minuto y evita un problema serio el día que cambies de proveedor.

En cada pedido: el coste que crece con las ventas

La tercera cuenta es la que menos se mira antes de abrir y la que más pesa cuando la tienda funciona. No se paga por tener la tienda, sino por vender, y por eso nunca aparece en el presupuesto del proyecto web.

Cobrar tiene un precio

Cada pago con tarjeta tiene una comisión. Puede ser la de un TPV virtual de tu banco, que se negocia con la entidad, o la de una pasarela de pago con tarifa publicada. Por poner un ejemplo verificable: en su página de tarifas para España, Stripe indica para las tarjetas estándar del Espacio Económico Europeo una comisión del 1,5 % + 0,25 € por transacción, sin cuotas mensuales ni de configuración en el plan estándar, y comisiones más altas para las tarjetas del Reino Unido y las internacionales. La parte fija pesa mucho más en un ticket pequeño.

En las plataformas de suscripción hay otro detalle. Según su página de precios, Shopify aplica una comisión adicional por transacción cuando cobras con una pasarela externa en lugar de su sistema de pagos propio, y esa comisión baja cuanto más alto es el plan. Si quieres mantener el TPV de tu banco, súmalo al coste de cada pedido.

El coste de un pedido, antes del producto: comisión de cobro + transporte + embalaje + la parte proporcional de devoluciones. Calcúlalo con el ticket medio que esperas, no con el producto más caro del catálogo. Si esa suma se acerca a tu margen, el problema no es el presupuesto de la web.

Transporte y embalaje

El precio del envío depende del peso, del volumen, de la zona y del plazo, y aquí es donde los datos del catálogo vuelven a importar: si los pesos están mal informados, cobrarás mal el envío o lo pagarás tú. También hay que decidir quién lo paga. El envío que el cliente no paga lo pagas tú: es un coste que pasa del cliente a tu pedido, y conviene que esté calculado antes de anunciarlo.

Las devoluciones también son un coste previsible

En España, cuando vendes a consumidores a distancia, el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios fija en el artículo 102 un plazo general de catorce días naturales para desistir sin indicar el motivo, con las excepciones del artículo 103. El artículo 107 obliga a reembolsar todo lo pagado, incluidos los costes de entrega, antes de catorce días naturales desde que el cliente comunica su decisión (salvo el sobrecoste si eligió un envío más caro que el ordinario). Y el artículo 108 dice que el cliente solo asume los costes directos de devolver el producto si la empresa no ha aceptado asumirlos y le ha informado de que le corresponden.

Traducido a presupuesto: cada devolución te puede costar el envío de ida que tienes que reembolsar y, si las condiciones no lo dicen claramente, también el de vuelta. El porcentaje de devoluciones cambia mucho según el sector: estímalo antes de abrir, no después. Esto es información general, no asesoramiento jurídico: las condiciones concretas las debe revisar un profesional.

Código abierto, suscripción o a medida: dónde cae el peso de cada cuenta

La elección de plataforma no hace la tienda más cara o más barata en general. Lo que hace es mover el coste de una cuenta a otra. Esta tabla resume dónde cae el peso en cada modelo, sin importes, porque los importes dependen de tu catálogo y de tu país:

ModeloUna vezCada mesCada pedido
Código abierto autoalojado (PrestaShop, WooCommerce)Sin licencia; instalación, configuración y desarrollo propioServidor, módulos con cuota, mantenimiento y actualizaciones a cargo tuyo o de tu equipo técnicoLa comisión de la pasarela o del TPV que contrates
Plataforma de suscripción (Shopify)Configuración y adaptación del tema; menos trabajo de servidorLa cuota del plan y las aplicaciones que añadasLa comisión de cobro y, si usas una pasarela externa, una comisión adicional según el plan
Desarrollo a medidaSuele tener el coste de entrada más alto: todo se construyeAlojamiento y mantenimiento del código propio, que solo conoce quien lo ha hechoLa comisión de la pasarela que se integre

Si tu negocio depende de funcionalidades muy específicas, las aplicaciones de una plataforma de suscripción pueden acabar costando más que el mantenimiento de una de código abierto, y al revés si las necesidades son estándar. Y cambiar de plataforma más adelante también tiene un coste: elegir pensando solo en el primer año puede salir caro el tercero.

Trabajamos con todas estas tecnologías, y cada una tiene su página: tiendas PrestaShop, tiendas WooCommerce, tiendas OpenCart i tiendas Shopify. Si tu duda es para qué tamaño de negocio tiene sentido cada opción, en el artículo sobre el tamaño de tienda que aguanta PrestaShop encontrarás los criterios que usamos.

Lo que casi ningún presupuesto incluye

Hay costes que no aparecen en ninguna propuesta porque no son de ningún proveedor concreto. Son los que hacen que el primer año salga más caro de lo previsto. No hace falta pagarlos todos, pero sí saber que están ahí.

  • Migrar la web o la tienda anterior. Si ya tienes una web con tráfico, cambiar de direcciones sin redirecciones te hace perder lo que habías ganado en los buscadores. Llevar productos, clientes y pedidos también es trabajo, y se presupuesta antes.

  • Tu tiempo. Atender consultas, preparar pedidos, gestionar incidencias con el transportista, dar de alta productos nuevos. Si lo haces tú, no aparece en ninguna factura, pero está.

  • Que la tienda se encuentre. Abrir no trae visitas: posicionamiento, campañas y contenido son una partida propia y recurrente, con un presupuesto distinto que no desarrollamos aquí. El punto de partida es nuestra explicación del SEO para tiendas online.

  • Fiscalidad cuando vendes fuera. Vender a consumidores de otros países de la Unión Europea tiene reglas de IVA propias, y vender fuera de la Unión añade aduanas. Háblalo con tu asesor fiscal antes de abrir el selector de países.

  • El segundo año. Renovaciones de licencias de módulos, actualizaciones de versión de la plataforma y pequeñas mejoras que se piden cuando ya hay ventas. Un presupuesto honesto dice qué pasa después de la apertura.

Con un catálogo amplio, ten presentes también los datos de producto que alimentan los anuncios y las fichas que Google muestra sin anuncio: la página de Google Shopping centrada en el catálogo explica por qué los datos del catálogo que se envían a Google se piensan a la vez que la tienda.

Cómo leer dos presupuestos de tienda sin comparar peras con manzanas

Cuando tienes dos propuestas con importes muy distintos, la pregunta útil no es cuál es más barata, sino qué incluye cada una y quién asume lo que no incluye. Estas preguntas se pueden hacer por escrito a cualquier proveedor, y la forma en que se responden dice tanto como la respuesta.

  • Qué hay dentro de «diseño». ¿Una plantilla adaptada o un diseño pensado a partir de cómo compra tu cliente? ¿Cuántas páginas y qué tipos de ficha?

  • Quién carga el catálogo. Cuántos productos incluye la propuesta, con qué datos y quién escribe las fichas y hace las fotos.

  • Qué licencias paga quién. Módulos, aplicaciones y temas de pago: si van a tu nombre o al del proveedor, y qué pasa con las renovaciones.

  • A nombre de quién queda todo. El dominio, el alojamiento, la tienda, la analítica y las cuentas de pago deben ser de tu empresa desde el primer día.

  • Qué pasa después de abrir. Si el mantenimiento está incluido, qué cubre exactamente, y cómo se presupuestan las mejoras que pidas más adelante.

  • Si la medición está incluida. Analítica, seguimiento de pedidos y consentimiento, configurados y comprobados antes de la apertura, no «más adelante».

  • Cómo se protege el tráfico actual. Si ya tienes web, qué plan de redirecciones hay y quién lo comprueba el día del cambio.

  • Las condiciones para dejarlo. Si hay permanencia, qué preaviso hace falta y cómo te entregan los accesos y los datos el día que termina la relación.

Un presupuesto más caro que responde bien estas ocho preguntas puede salir más barato al cabo del año que uno económico que deja la mitad en el aire.

Si el presupuesto es limitado, por dónde empezar

No todas las partidas tienen la misma urgencia. Cuando el dinero no llega para todo, este es el orden que recomendamos, y es una recomendación profesional, no una regla:

  1. Que se pueda cobrar y enviar sin errores. Un pago que falla cuesta más que un diseño poco trabajado.
  2. Que la medición funcione. Suele ser una partida pequeña y no se puede recuperar.
  3. Que el catálogo inicial esté bien hecho. Mejor abrir con menos productos bien explicados que con muchos a medias.
  4. Que los textos legales sean correctos. Por las devoluciones y por la confianza de quien compra por primera vez.
  5. El diseño y las funcionalidades extra. Una tienda sencilla y clara vende; lo que no es imprescindible para comprar puede esperar a tener datos.

Lo que no recomendamos es gastarlo todo en la primera cuenta y no dejar nada para la segunda y la tercera: una tienda preciosa sin presupuesto para mantenerla ni para hacer que la encuentren no se sostiene.

Cómo lo enfocamos en Daimatics

Daimatics, fundada por David Nogués, con más de 20 años de trayectoria profesional en el ámbito digital, antes de proponer nada revisa el negocio, la web y los datos. Trabajamos con PrestaShop, WooCommerce y OpenCart, y en Daimatics somos partners de Shopify.

La web, la analítica, Search Console y las cuentas quedan a nombre del cliente, y accedemos con usuarios y permisos propios. No garantizamos ventas, tráfico ni posiciones, y no atamos a nadie con permanencia: para dejarlo, basta con avisar unos quince días antes. Del precio y de las condiciones hablamos en la reunión, con tu caso delante. La página donde explicamos cómo trabajamos un proyecto de comercio online completo es la de agencia ecommerce para tiendas que venden y se pueden medir.

DUDAS HABITUALES

Preguntas frecuentes

¿Se puede tener una tienda online sin pagar ninguna cuota mensual?

Sin cuota de licencia, sí: plataformas de código abierto como WooCommerce o PrestaShop no cobran por usar el software. Sin ningún coste mensual, no. La tienda necesita un servidor donde funcionar, un dominio, actualizaciones y copias de seguridad, y a menudo algún módulo con cuota. La diferencia con una plataforma de suscripción es quién hace cada cosa y cómo se factura, no que una salga sin coste y la otra no. Antes de elegir, suma lo que pagarás cada mes en los dos casos con las funcionalidades que realmente necesitas.

¿Qué gastos de una tienda online crecen a medida que vendes más?

Los que se pagan por pedido: la comisión de cobro de cada pago, el transporte, el embalaje y las devoluciones. Por eso conviene calcular el coste de un pedido tipo antes de abrir, con el ticket medio que esperas. Si ese coste se lleva buena parte del margen, vender más no arreglará los números: los hará más grandes en la misma proporción. Revísalo también cuando cambies de transportista o de pasarela.

¿Quién paga el envío cuando un cliente devuelve una compra hecha por internet?

En España, en las ventas a distancia a consumidores, la empresa debe reembolsar lo pagado, incluido el envío ordinario de ida, antes de catorce días naturales desde que el cliente comunica que desiste. El coste directo de devolver el producto lo paga el cliente solo si la empresa no ha aceptado asumirlo y le ha informado de que le corresponde, según el artículo 108 de la ley de consumidores. Si las condiciones de venta no lo dicen, lo pagas tú. Es información general: las condiciones concretas las debe revisar un profesional jurídico.

¿Qué comisión se paga por cobrar con tarjeta en una tienda online?

Depende de cómo cobres. Con un TPV virtual del banco, la comisión se negocia con la entidad. Con una pasarela de pago, la tarifa suele ser pública: Stripe, por ejemplo, indica en su página para España un 1,5 % + 0,25 € para las tarjetas estándar del Espacio Económico Europeo, y más para las internacionales. Algunas plataformas de suscripción añaden una comisión propia si no usas su sistema de pago. Consulta siempre la tarifa vigente en la página oficial antes de decidir.

¿Qué trabajo interno exige una tienda online una vez abierta?

Más del que se suele prever. Hay que atender consultas antes y después de la compra, preparar y enviar pedidos, gestionar devoluciones e incidencias con el transportista, dar de alta productos nuevos y mantener el stock al día. Una parte se puede automatizar conectando la tienda con el programa de gestión o con el transportista, pero siempre tiene que haber alguien responsable. Si no hay nadie con tiempo asignado, este es el primer coste que hay que resolver, antes que el diseño.

¿Hay que presupuestar aparte la migración si ya tengo una web o una tienda antigua?

Sí, y conviene hacerlo antes de empezar. Migrar significa llevar productos, clientes y, si hace falta, el historial de pedidos, pero sobre todo conservar el tráfico que ya tienes: cada dirección antigua que recibe visitas debe redirigir a la nueva equivalente. Si esto no se planifica, la tienda nueva puede abrir con menos visitas que la antigua. Pide que el presupuesto diga explícitamente si la migración está incluida, qué abarca y quién comprueba las redirecciones el día del cambio.

¿Por qué dos presupuestos para la misma tienda pueden ser tan distintos?

Porque casi nunca presupuestan lo mismo. Uno puede incluir una plantilla adaptada y ningún producto cargado; el otro, un diseño pensado para tu cliente, el catálogo, las integraciones y la medición. También cambia quién paga las licencias, si hay mantenimiento y qué pasa después de abrir. Para compararlos, pide que cada uno separe lo que se paga una vez, lo que se paga cada mes y lo que queda fuera. La diferencia de importe suele quedar explicada en esa lista.

¿Hay agencias de tiendas online que trabajen sin permanencia?

Sí. No todas atan al cliente con contratos de duración mínima, y conviene preguntarlo antes de firmar, junto con qué pasa con los accesos y los datos el día que termina la relación. Daimatics, por ejemplo, trabaja sin permanencia: para dejarlo basta con avisar unos quince días antes, y la web, la analítica y las cuentas quedan a nombre del cliente. Sea cual sea la agencia, pide que estas condiciones queden por escrito en la propuesta.

¿Quieres saber cuánto te costará tu tienda antes de abrirla, y no solo el primer día?

La primera conversación sirve para entender tu negocio, tu catálogo y cómo quieres vender. Antes de proponer nada, revisamos el negocio, la web y los datos. La conversación la hace un senior de Daimatics, normalmente David Nogués.

No garantizamos ventas, tráfico ni posiciones. No atamos a nadie con permanencia: para dejarlo, basta con avisar unos quince días antes.

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