Te venden GEO: qué hay de nuevo de verdad y qué es SEO de toda la vida

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David Nogués, con camisa blanca, observa tres tarjetas flotantes con las etiquetas GEO, NEW y SEO, que representan qué de una propuesta de GEO es nuevo y qué es SEO de siempre

Si tienes una empresa y una dirección de correo visible, este mes te ha llegado algo con la palabra GEO dentro. Quizá una propuesta bien hecha. Quizá un mensaje que te avisa de que la inteligencia artificial te dejará fuera si no contratas ya un servicio que hace seis meses nadie ofrecía.

Lo que tienes que decidir no es si el GEO existe: existe. Lo que tienes que decidir es qué de esto es un trabajo nuevo de verdad, qué es trabajo de siempre con una etiqueta nueva, y qué es directamente humo. Y esto no se resuelve leyendo un artículo que te explique qué son las siglas. Se resuelve sabiendo qué te tiene que poder enseñar quien te quiere cobrar.

Este artículo empieza por un dato que lleva días circulando, lo abre para ver qué hay dentro, y termina con cinco cosas que puedes pedir antes de firmar nada.

Quién dice que el GEO sube, y qué vale exactamente ese dato

La cifra que ha dado la vuelta esta semana sale del 2026 Holiday Marketing Index de Fiverr, la plataforma de contratación de profesionales autónomos, publicado el 22 de septiembre de 2026. Dice que el 67 % de los especialistas en búsqueda encuestados ve crecer las peticiones de GEO, por delante del 56 % que ve crecer las peticiones de optimización para el ranking de Google.

Antes de hacer nada con esto, vale la pena mirar de dónde sale. El informe lo dice al pie, y lo dice claro: está hecho sobre una encuesta directa a 230 profesionales autónomos «top rated» de Fiverr de tres categorías —contenido de creadores, búsqueda y comercio electrónico— en ocho países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Australia. Y añade la frase que lo pone todo en su sitio: los resultados son autodeclarados y no están proyectados sobre la población general.

Leído con calma, esto significa cuatro cosas. Primera: los 230 están repartidos entre tres categorías, y el informe no dice cuántos son especialistas en búsqueda, de modo que ese 67 % es sobre un subgrupo del que no sabemos el tamaño. Segunda: son vendedores de la franja alta de una plataforma, no una muestra al azar del mercado. Tercera: el contexto es la campaña de Navidad y el comercio, no la empresa de servicios que se plantea la inversión del año que viene. Y cuarta: no hay fechas de trabajo de campo, ni el texto literal de las preguntas, ni ninguna nota sobre si los resultados se han ponderado por país.

Hay un segundo dato del mismo informe que a menudo se mezcla con el primero, y no es la misma cosa: los servicios de GEO han crecido un 29 % en seis meses entre noviembre de 2025 y abril de 2026. Este no sale de la encuesta, sale del mercado interno de Fiverr: es lo que se contrata ahí. Como referencia, en el mismo periodo la optimización de conversión creció un 12 % y el vídeo de creadores un 21 %.

Las dos cifras que circulan, y qué mide cada una

El datoQuién lo publicaA quién preguntaQué mide de verdad
67 % ve subir las peticiones de GEO, frente al 56 % para el ranking de GoogleFiverr, 22/09/2026Parte de 230 autónomos «top rated» de tres categorías, ocho paísesQué creen que les piden, autodeclarado y sin proyectar sobre la población
Los servicios de GEO suben un 29 % en seis mesesFiverr, datos internos de su mercado (nov. 2025 – abr. 2026)Nadie: son transaccionesQué se contrata en Fiverr, no en el mercado
El 43 % tiene previsto invertir o priorizar el GEO el año que vieneSearch Engine Journal, 18/09/2026Profesionales del sectorIntención declarada; la metodología no está en la página pública

Ninguna de las tres es una medida del mercado español ni una prueba de que el GEO funcione. Son señales de demanda: dicen qué se está pidiendo, no qué está dando resultado.

Que quede dicho sin adornos: esto es una señal de mercado, no un dato de mercado. Sirve para saber qué se está comprando. No sirve para saber si funciona, ni cuánto necesitas tú. Pero también explica algo incómodo.

La contradicción que deberías leer dos veces

Los mismos profesionales que dicen que las peticiones de GEO crecen más que las de Google son los que, en el mismo cuestionario, responden que el 61 % sigue considerando el SEO de Google la inversión a largo plazo más fuerte para un negocio.

Hay más. El 61 % dice que los clientes esperan pagar menos por el simple hecho de que haya inteligencia artificial de por medio, y el 89 % dice que, aun así, el cliente sigue juzgando el resultado y no las herramientas. El 83 % de los especialistas en búsqueda dice que cada vez los contratan más por el criterio que por la ejecución. Y el 50 % dice que las empresas subestiman cuánto tarda en dar fruto una optimización bien hecha.

Lectura nuestra: lo que crece es la demanda, no la prueba. La gente compra una palabra antes de que nadie haya podido enseñar su resultado, y quien la vende sigue apostando, cuando le preguntan aparte, por el de siempre.

La segunda encuesta, hecha dentro del sector por Search Engine Journal y publicada el 18 de septiembre de 2026, remata la idea: el 43 % tiene previsto invertir o priorizar el GEO el año que viene, pero solo el 14 % lo señala entre lo que le ha dado mejores resultados hasta ahora y solo el 9 % se siente muy seguro midiendo e interpretando la visibilidad en IA. La metodología de esta segunda encuesta no está en la página pública —hay que descargarse el informe—, así que se lee igual que la primera: como una señal, con nombre y fecha.

Una distancia así entre lo que se piensa invertir y lo que se ha podido demostrar es exactamente el terreno donde aparecen las propuestas de humo. No porque todo el mundo engañe, sino porque, cuando nadie puede medir bien, cualquiera puede decir cualquier cosa.

David Nogués, sentado y con americana negra, compara un presupuesto impreso con una página de documentación oficial en una pantalla
La forma más rápida de saber si una propuesta de GEO se sostiene: ponerla al lado de lo que Google tiene publicado y mirar qué promesas sobreviven.

Qué se está vendiendo como GEO

El GEO —generative engine optimization— es trabajar para que una marca sea comprensible, fiable y citable para los sistemas que responden con inteligencia artificial. Si quieres la definición completa, la tenemos escrita en qué es exactamente el GEO. Aquí interesa otra cosa: qué hay realmente dentro de las propuestas que llevan este nombre.

De todo lo que hemos visto estos meses, la mayor parte encaja en una de tres casillas. La primera: trabajo de siempre con nombre nuevo. La segunda: trabajo nuevo de verdad, poco y concreto. La tercera: cosas que la documentación de Google dice, literalmente, que no hacen falta.

Empecemos por la tercera, que es la que te puede costar dinero este mismo trimestre.

Cómo te lo venden
  • «Optimización específica para la IA», como si fuera una capa nueva encima del SEO.
  • «Hace falta un archivo llms.txt para que los modelos te puedan leer.»
  • «Datos estructurados especiales para la IA.»
  • «Tenemos que reescribir los textos con un formato que entiendan los modelos.»
  • «Con nuestra herramienta exclusiva sabemos tu posición en ChatGPT.»
  • «Te podemos poner dentro de las respuestas de IA de Google pagando.»
Qué dice la documentación de Google
  • Las funciones de IA de Google salen del ranking de siempre; para aparecer como enlace basta con que la página esté indexada y pueda mostrar fragmento.
  • No hace falta ningún archivo legible por máquina ni ningún archivo de texto para IA.
  • «Structured data isn't required for generative AI search, and there's no special schema.org markup you need to add.»
  • «You don't need to write in a specific way just for generative AI search.»
  • Google advierte de desconfiar de las herramientas de terceros que prometen éxito en el ranking o dicen usar métricas «internas» suyas.
  • Los anuncios dentro de un AI Overview solo aparecen en inglés y en una docena de países, y España no estaba entre ellos el 17 de septiembre de 2026.

Ninguna de estas seis cosas es una opinión nuestra: son frases de la guía oficial de Google para la búsqueda generativa, actualizada el 10 de julio de 2026, y de su página sobre funciones de IA. Se pueden comprobar en cinco minutos, y por eso las enlazamos al final.

Esto no quiere decir que quien te lo propone sea un estafador. Quiere decir que, si te lo vende como una capa nueva que antes no existía y que tiene precio propio, o no ha leído la documentación o cuenta con que tú no la leerás. En los dos casos, la siguiente conversación la tienes que tener tú, no él.

Y ahora la parte contraria, porque sería igual de deshonesto decir que no ha cambiado nada.

Qué sí ha cambiado de verdad

Hay tres cosas nuevas. No son técnicas secretas: son cambios de terreno.

Tres cosas que sí son nuevas

La respuesta se puede quedar con la pregunta.
Antes tu página competía por un lugar en la lista. Ahora, en muchas búsquedas informativas, la respuesta se redacta dentro del buscador y tu web aparece como fuente. Google, además, despliega una sola pregunta en varias búsquedas relacionadas antes de responder.
Hay más puertas de entrada que Google.
Cada asistente tiene su propio robot de búsqueda, distinto del que usa para entrenar modelos. Bloquear uno no es bloquear el otro, y muchas webs tienen el archivo de robots mal puesto sin saberlo.
La ficha y el catálogo también cuentan.
Google dice en su guía que las respuestas de IA pueden incluir fichas de producto e información de negocios locales, y que el Merchant Center y la ficha de Google ayudan a ser visible tanto en las respuestas de IA como en el resto de resultados. Esto antes era trabajo de anuncios o de SEO local; ahora también es trabajo de visibilidad.

A estas tres les añadimos una cuarta que no sale en los titulares y que nos parece la más práctica: los agentes de navegador ya entran en las webs y las leen —capturas, código de la página y árbol de accesibilidad. Dicho de otra manera: un botón sin nombre, un formulario sin etiqueta o un texto que solo existe dentro de una imagen ya no son solo un problema de accesibilidad. Son un problema de lectura.

Que la respuesta se quede con una parte de las visitas no es una intuición: hay una medida. Un experimento de campo con 1.100 usuarios de Estados Unidos encontró menos búsquedas acabadas con clic a webs cuando todo pasaba por el Modo IA, y lo explicábamos hace dos días en lo que midió un experimento sobre los clics, con sus límites, que no son pocos. Y también hemos seguido de cerca cómo Google alarga la conversación dentro del buscador.

El resumen honesto es este: ha cambiado dónde pasa la visibilidad y cómo se mide, no la manera de ganársela. El trabajo que hace que una IA te pueda usar es, en buena parte, el mismo que hace que Google te entienda: entidad bien definida, autoría visible, contenido que aporta algo y una web que se puede leer. Cómo se trabaja cada una de estas piezas lo tenemos ordenado en los tres pilares del GEO.

Cómo se distingue una propuesta seria de una de humo

Aquí no hay trucos. Hay cinco cosas que una propuesta seria te tiene que poder enseñar, y que una de humo no enseña nunca porque no las tiene. Si quieres la versión general —qué decide que salgas primero y qué puedes exigir a cualquier propuesta de posicionamiento—, la tienes en quién decide que salgas primero y qué puedes exigir. Lo que viene ahora es la parte específica del GEO.

1
Medición, con línea base y fecha de remedición por escrito.
Que te digan qué cifra mirarán, de dónde la sacarán y qué día la volverán a mirar. Sin una foto de antes no se puede demostrar ninguna mejora después, y la fecha se tiene que fijar al empezar, no cuando convenga. Cómo se monta una prueba de estas lo explicamos en cómo se monta una prueba con datos reales.
2
Fuentes, con fecha.
Cada afirmación de la propuesta tiene que llevar de dónde sale. Si citan un estudio, tiene que ser el estudio y no la noticia que habla de él. Si citan a Google, tiene que ser la página de Google y no una captura de una presentación. Una propuesta llena de cifras sin enlace es una propuesta que no se ha comprobado.
3
Contenido que responde de verdad.
La pregunta correcta no es «cuántas palabras», es «qué aporta esto que no pueda decir un resumen». Google dice explícitamente que no hay que reciclar lo que ya han dicho otros ni lo que podría producir un modelo generativo. Un presupuesto orientativo, una comparativa con criterios de quien hace el trabajo, un ejemplo concreto, un dato propio: eso se gana el clic. Un texto que repite Wikipedia, no.
4
Datos estructurados que describen lo que la página enseña.
Los datos estructurados no son obligatorios para la búsqueda generativa, y las políticas de Google exigen que coincidan con el texto visible: marcar contenido que el lector no ve va contra las reglas. Si una propuesta te vende el marcado como el motor del GEO, va corta. Y si te promete estrellas o desplegables de preguntas frecuentes en Google, va desactualizada: ese resultado ya no se muestra desde el 7 de mayo de 2026. Lo que sí es trabajo útil lo explicamos en cómo se prepara una web para que Google la pueda citar.
5
Autoría y entidad, con nombre y cara.
Que se vea quién hay detrás de cada página y que la empresa esté descrita igual en todas partes: mismo nombre, misma dirección, mismos datos en la web, en la ficha de Google y en los directorios. La parte cara y lenta —que otras webs te mencionen— no se compra: comprar enlaces para acelerarlo es spam según las políticas de Google, y pone en riesgo lo que ya tienes.

Las frases que deberían hacerte dudar

Hay un puñado de frases que, cuando aparecen, ahorran mucha reunión.

  • «Te garantizamos salir en ChatGPT» o «te garantizamos la primera posición en las respuestas de IA»: no se puede garantizar. La misma guía de Google dice que ni siquiera la indexación y la publicación están garantizadas, y nosotros tampoco garantizamos nada.
  • «La IA de Google te robará el 18 % del tráfico»: estos porcentajes suelen salir de traducir mal un estudio hecho en Estados Unidos en un escenario forzado. Una cifra de un experimento no es una previsión para tu negocio.
  • «Tenemos una herramienta exclusiva que mide tu posición en la IA»: puede ser útil, pero la referencia tiene que ser otra. La propia guía de Google recomienda desconfiar de las herramientas de terceros que prometen éxito en el ranking.
  • Y la más fácil de comprobar: «tu problema es que no tienes el archivo llms.txt». Google dice que no hace falta.

«Be wary of third-party tools that promise ranking success or claim to use 'internal' Google metrics.»

Google, guía «Optimizing your website for generative AI features on Google Search», actualizada el 10 de julio de 2026.

Desconfía de las herramientas de terceros que prometen éxito en el ranking o que dicen usar métricas «internas» de Google.

Qué puedes medir hoy, y qué no

Esta es la parte que separa una inversión de una apuesta, y conviene decirla entera.

Lo que sí se puede medir.
Google lo ha dejado escrito en su guía: para saber cómo te va en las funciones generativas de Google Search y de Discover, hay que usar el informe de rendimiento de la búsqueda generativa de Search Console. Es la fuente oficial, es tuya, y no la vende nadie. Con esto, y con el informe de rendimiento de siempre, ya puedes mirar tres cosas: si las impresiones suben y los clics no las siguen, cuáles de tus consultas son de las que una respuesta puede cerrar y cuáles necesitan el clic, y qué pasa con los contactos reales —formularios, llamadas, pedidos— mientras todo esto se mueve.
David Nogués señala una gráfica de dos líneas con las etiquetas Search Console y Generative AI, la herramienta oficial para medir el rendimiento en las funciones de búsqueda generativa
La medición de este terreno empieza en Search Console, con el informe de rendimiento de la búsqueda generativa. Es la fuente oficial, ya es tuya y no la vende nadie.
Lo que no se puede medir.
Hoy no hay ninguna manera fiable de saber cuántas veces te ha citado cada asistente, con datos comparables entre plataformas y a lo largo del tiempo. No hay datos españoles por sectores. Y no hay ninguna manera seria de decirte por adelantado qué porcentaje de visitas perderás: quien te lo diga se lo está inventando o está traduciendo mal un estudio de otro país.

En medio está lo que se estima: hacer regularmente a varios asistentes una lista de preguntas que te importan y anotar si sales y cómo. Es trabajo honesto, vale la pena y tiene límites que hay que decir. Qué da Google hoy, qué le falta y cómo se llenan los huecos lo desglosamos en qué puedes medir de la búsqueda con IA y qué todavía no.

Con esto en la mano, la pregunta para tu empresa deja de ser «¿tengo que hacer GEO?» y pasa a ser otra, mucho más fácil de responder: ¿de las búsquedas que me traen negocio, cuántas se resuelven ya dentro de una respuesta, y aparezco? Si no apareces, hay trabajo. Si no lo sabes, el primer trabajo es saberlo.

Qué hacemos nosotros, y qué no

Lo decimos porque es lo que nos gustaría encontrar en una propuesta dirigida a nosotros.

No garantizamos posiciones, ni tráfico, ni ventas, ni plazos, ni que ninguna inteligencia artificial te cite. No se puede garantizar, y quien lo garantiza o no lo sabe o cuenta con que no lo comprobarás.

No cobramos por «optimizar para la IA» como si fuera una capa aparte. Si un trabajo sirve para que Google te entienda y de paso para que un modelo te pueda usar —y la mayor parte lo es—, es un trabajo, no dos.

Antes de proponer nada, revisamos el negocio, la web y los datos, y la primera reunión la preparamos. Esta conversación la hace un perfil senior, normalmente David Nogués: no porque quede bien decirlo, sino porque decidir dónde conviene invertir en un terreno que todavía se mide a medias no es trabajo de un guion comercial.

Los activos se quedan a tu nombre: web, Analytics, Search Console, ficha de Google y cuentas publicitarias; nosotros entramos ahí con permisos propios. Y no hay permanencias que aten: para dejarlo, basta con avisarnos con unos quince días.

Si de este artículo te quieres llevar una sola frase: el GEO serio no se parece nada a una capa nueva que te venden encima de lo que ya haces, y se parece mucho a hacer bien, y medir, lo que hace tiempo que deberías estar haciendo.

DUDAS HABITUALES

Preguntas frecuentes

¿El GEO es lo mismo que el SEO?

No son lo mismo, pero comparten la mayor parte del trabajo. El SEO trabaja para que una página salga y sea elegida dentro de una lista de resultados; el GEO, para que una marca sea comprensible, fiable y citable para los sistemas que responden con inteligencia artificial. Google dice que sus funciones de IA se basan en el ranking de siempre: la base técnica es compartida. Lo que cambia es dónde se ve el resultado y cómo se mide.

¿Por qué todo el mundo ofrece GEO de golpe? ¿Qué ha cambiado?

Ha cambiado la demanda antes que la prueba. Una encuesta de Fiverr a 230 profesionales autónomos de tres categorías, publicada el 22 de septiembre de 2026, dice que el 67 % de los especialistas en búsqueda consultados ve subir las peticiones de GEO, por delante del 56 % de las peticiones para el ranking de Google. Son datos autodeclarados de una plataforma, no del mercado. Cuando una palabra se pide mucho y todavía se puede demostrar poco, hay oferta buena y oferta oportunista a la vez.

Me ofrecen poner un archivo llms.txt y «schema para la IA». ¿Sirve de algo?

Según la documentación de Google, no hace falta. Dice que no hay que crear archivos legibles por máquina ni archivos de texto para IA, y que los datos estructurados no son obligatorios para la búsqueda generativa ni hay ningún marcado especial. Siguen siendo útiles para el resto de la búsqueda, pero tienen que describir lo que la página enseña. Lo que sí conviene revisar es que ninguna etiqueta nosnippet, data-nosnippet, max-snippet o noindex te esté sacando de las respuestas.

¿Cómo deciden los motores de IA qué marcas citan o recomiendan?

No hay ninguna lista de factores publicada, y quien te dé una cerrada se la está inventando. Lo que sí está documentado es que las respuestas de IA de Google salen de su ranking de siempre y que Google valora que se vea quién hay detrás del contenido. En la práctica se trabaja con tres cosas: una entidad bien definida y descrita igual en todas partes, autoría visible y menciones de otras webs. Comprar estas menciones es spam según las políticas de Google.

¿Qué métricas tengo que pedir para saber si el GEO está funcionando?

Pide tres cosas por escrito. Una: qué cifra se mirará y de dónde saldrá, con una foto de antes de tocar nada. Dos: qué día se volverá a mirar, fijado antes de empezar y no después. Tres: qué pasa con los contactos reales —formularios, llamadas, pedidos—, no solo con las visitas. Si una propuesta no te puede decir estas tres cosas el primer día, no es que sea pronto: es que no hay medición.

¿Qué herramienta sirve para medir la visibilidad en las respuestas de IA?

La primera es de Google y ya la tienes: el informe de rendimiento de la búsqueda generativa de Search Console, que su guía recomienda para ver cómo te va en las funciones generativas de Google Search y de Discover. Las herramientas de terceros pueden añadir ahí seguimiento de preguntas en varios asistentes, pero la misma guía avisa de desconfiar de las que prometen éxito en el ranking o dicen usar métricas internas de Google.

¿Se puede garantizar que ChatGPT o Google citen mi marca?

No. La guía de Google dice que ni siquiera la indexación y la publicación están garantizadas, y ninguna plataforma vende la posición dentro de una respuesta orgánica. Sobre pagar por aparecer ahí: los anuncios dentro de un AI Overview de Google solo se mostraban en inglés y en una docena de países, y España no estaba entre ellos el 17 de septiembre de 2026. Se puede trabajar para ser citable; no se puede comprometer el resultado.

¿Vale la pena invertir en GEO ahora, o todavía es pronto?

Depende de si puedes medirlo. En la misma encuesta donde el 67 % ve subir las peticiones de GEO, el 61 % sigue diciendo que el SEO de Google es la inversión a largo plazo más fuerte. Otra encuesta del sector, del 18 de septiembre de 2026, encuentra que el 43 % piensa priorizar el GEO pero solo el 9 % se siente muy seguro midiendo la visibilidad en IA. La lectura razonable: empieza por lo que ya puedes medir con Search Console y por tus contactos, y añade el resto cuando tengas línea base.

¿Tienes una propuesta de GEO sobre la mesa y no sabes si se sostiene?

Si te han pasado un presupuesto con la palabra GEO dentro, lo primero que vale la pena saber no es si el precio es bueno: es qué se puede medir de lo que te prometen ahí y cuáles de tus búsquedas se resuelven ya dentro de una respuesta. Antes de proponer nada, revisamos el negocio, la web y los datos.

No garantizamos posiciones, ni tráfico, ni que ninguna inteligencia artificial te cite. La primera conversación la hace un perfil senior, normalmente David Nogués, y sirve para entender tu negocio y si hay encaje.

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